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Introducción El arte de la traducción Traducir es expresar en una lengua lo expuesto anteriormente en otra. Inmersos en un mundo tendente a una supuesta globalización (término de moda por antonomasia) inexorable, en un futuro no muy lejano todos los seres humanos nos convertiremos en traductores potenciales, pues para ello sólo se requiere conocer dos lenguas en mayor o menor medida. Ahora bien, existe una diferencia notable entre los traductores potenciales y los profesionales. Entre los primeros se pueden incluir aquellas personas que cuentan con un bagaje léxico y gramatical suficiente como para salir airosas en situaciones habituales de la vida, e incluso los electrónicos, aquellos “traductores” que podemos encontrar en Internet y que podrían permitir una eventual comunicación entre personas de distintas lenguas (como una carta de amor remitida por un chico español a una chica rusa – aunque con el traductor electrónico, el amor podría salir algo descascarillado). Como su propio nombre indica, los traductores profesionales se dedican a la traducción como actividad laboral, pero con ello no se cumple el expediente; así, ser traductor profesional no es sinónimo de realizar trabajos de calidad. ¿Qué caracterizaría pues a un buen traductor profesional? Un buen traductor profesional debería cumplir a nuestro juicio los siguientes requisitos: 1. Preparación Este aspecto es en nuestra opinión indispensable. El buen traductor profesional debe poseer un bagaje académico suficiente, dominar las reglas de las lenguas con las que trabaja. Aquí nos referimos entre otros a la gramática, ortografía y estilo. 2. Responsabilidad
Éste es un aspecto importante para todos
los órdenes de la vida. En el ámbito de la traducción, el buen profesional
debe ser consecuente con su palabra, salvaguardar la información recibida de
sus clientes, ser honesto y justo en su trabajo… 3. Experiencia
La experiencia es a nuestro juicio la
piedra angular de la vida. No es fácil destacar en ninguna materia o área de
conocimiento sin experiencia. 4. Cultura La Cultura está indeleblemente asociada con la Experiencia. El traductor profesional experimentado es una persona situada en el mundo, ha de poseer una determinada riqueza cultural, conocer numerosas materias, diferentes expresiones, barajar distintas formas de pensamiento…, en definitiva, tiene que saber prácticamente de todo. 5. Herramientas técnicas
Aquí incluimos el soporte informático y
la conexión a Internet, así como programas de traducción y otros medios para
realizar un trabajo de garantía. Nosotros entendemos la traducción como un arte, una forma de comprender pautas de comportamiento reflejadas en un texto y extrapolarlas a otra lengua, extraer significados y exponerlos de forma ajustada en el idioma destino.
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